Escrito por Juan Jiménez Salcedo
Mis compatriotas de Montreal no entienden por qué hablo francés con acento europeo. Resulta curioso, porque precisamente mis compatriotas franceses adivinan una cierta entonación norteamericana en mi forma de hablar. Mis compatriotas de Valencia, por su parte, intentan comprender por qué hablo valenciano con acento de Barcelona, mientras que los de Sevilla, Bilbao, Madrid y Tenerife parecen haber renunciado sencillamente a entenderme. La identidad dejó hace tiempo de ser un problema porque decidí hacer con ella lo contrario de lo que suele hacer casi todo el mundo: verla como un proceso y no como el origen de algo, como un eterno tránsito entre las escalas de un vuelo sin ciudad de origen y, menos aún, sin país de destino. Los que estamos habitados por identidades y lenguas distintas somos como equipajes perdidos para siempre en una cinta transportadora. Maestros en el arte del disfraz y el camuflaje, ciudadanos del norte y el sur al mismo tiempo, acostumbrados a los extremos geográficos y climatológicos, nuestro trabajo es el paso, la mediación, el trasvase. Somos “pontífices” en su sentido más etimológico, nos dedicamos a construir puentes y a transitar por ellos, a transferir y a transmitir entre códigos, usos, formas de ver el mundo y de entenderlo. Este blog estará lleno de tránsitos, o mejor, de trans-(h)itos, de momentos de mediación y de paso en el ámbito de cuatro de mis campos de investigación: la interpretación en medio social, la traducción jurídica, las políticas lingüísticas y los estudios canadienses. En estos tres campos el tránsito será esencial. La interpretación en medio social es el encuentro entre el inmigrante recién llegado y su intérprete, el que le facilita el acceso a los servicios de su nuevo país. La traducción jurídica es la del tránsito no sólo entre lenguas, sino en el interior de lo que define la esencia misma de las relaciones sociales: el derecho. El traductor jurídico transita entre formas distintas de ordenar la realidad y los vínculos entre los individuos. Si las lenguas son formas distintas de ver el mundo, los ordenamientos jurídicos son formas diferentes de hacer cosas con ese mundo. En cuanto a las políticas lingüísticas, éstas definen los tránsitos que se crean entre las lenguas en los Estados democráticos. Por último, Canadá es un país en continuo tránsito: joven nación en pleno proceso de construcción nacional, formada íntegramente de inmigrantes, es tierra en la que las identidades transitan entre la francofonía, la Norteamerica anglosajona y el arco iris racial. Canadá es un país de transculturalidad en el que la traducción es casi mito fundador y sustento del propio equilibrio nacional. Sin ella, el edificio social se desmoronaría y sus habitantes quedarían reducidos a convivir en una inmensa Torre de Babel invadida por ardillas y mapaches.
Les propongo pues un viaje transoceánico por la geografía del tránsito. El equipaje será ligero pero el recorrido promete turbulencias, cambios de puerta de embarque, muchas conexiones de último minuto y algún que otro aterrizaje forzoso ¿Me acompañan?
Última actualización en Jueves, 26 Abril 2012 21:18
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